Pescado, Cerveza e Invitados Inesperados

Today is Spanish Friday so this post is in Spanish. If you participated in Spanish Friday on your own blog, leave your link in comments. Scroll down for English translation!

fishandbeer

Es domingo, casi a la hora de cenar, y todavia no me habia bañado. Carlos tampoco se habia bañado porque pasamos todo el día haciendo trabajo de jardinería. Estabamos sucios y sudorosos. Usé la ropa más fea y manchada que poseo, mi pelo era un desastre. Quitamos la ropa, Carlos y yo, listos por bañarnos por fin cuando escuchamos un carro parando afuera de nuestra casa. Voces hablan en español fuera de la puerta y luego, el timbre.

“¿Quién es?” pregunté a Carlos. No estamos esperando visitantes.

Carlos mira a escondidas por la ventana.

“Es Mando y Naji con los niños.”

Mando y Naji son nuestros amigos, una pareja mexicana, pero no somos tan, tan amigos que podemos visitar uno al otro sin invitación, o por lo menos, sin aviso. (Ni me visita mi madre sin hablarme por teléfono primero!) Como gringa, esta costumbre es una de la cultura latina que todavia no me gusta y de que no estoy acostumbrada.

Carlos se pusó su ropa de nuevo y fue a recibir a nuestros invitados inesperados, pero yo no! Me metí en la ducha y después empecé a vestirme lo más rápido posible. Puse ropa limpia, pero nada super fino, sólo eran jeans y una camiseta. Yo me recogí el pelo mojado y sólo puse un poco de maquillaje. “Es suficiente,” dije a mi reflejo en el espejo antes de salir de mi cuarto.

En la sala, Mando y Naji estaban sentados en el sofa y cuando les saludó, (Mando con un apretón de manos y Naji con un beso y un abrazo), lo único que podía pensar era ¡Qué guapos están! Los dos estaban vestidos en ropa fina y se veían tan elegantes que pregunté si acaban de salir de misa.

“¿No?” él respondió, perplejo. “¿Por qué?”

“Oh,” dijé yo, “Es que, ustedes se ven muy bonitos.”

Mando se sonrojó, pero no ofreció ninguna razón por la ropa de lujo.

“Nos trajerón pescado y cerveza,” Carlos me dijo, cambiando el tema. Esta visita está poniendo aún más extraña, pensé yo, pero allí estaba en la cocina, una bolsa llena de pescados ensangrentados con escamas, colas, cabezas y ojos. Cercano, unas botellas de Negra Modelo.

Por un tiempo, nos sentamos y hablamos. Yo disfruté mucho jugando con su bebé bien lindo con sus ojitos “chinos” y su sonrisa desdentada, pero cuando el tiempo de la cena llegó, no dio señales de salida. Al contrario, Mando abrió otra cerveza y Naji quitó sus tacones.

Con ansiedad, me di cuenta de que querían quedarse a cenar y todavia yo no había comprado la comida para la semana. Fui a la cocina a hacer un inventario, rezando que hay suficiente comida por hacer una cena bonita. De nuevo, miré la bolsa de pescado.

“Carlos,” le susurré, “Ellos no están esperando que voy a preparar los pescados por la cena, verdad?”

Gracias a Dios, Carlos me dijo que no – que no eran más que un regalo.

Al final encontré todo que necesitaba por hacer albóndigas salvadoreñas en salsa con arroz, yuca frita, curtido y tortillas. Naji insistió en ayudarme a cocinar – especificamente, ella quería hacer salsa mexicana por las albóndigas.

“Puedes hacer la salsa,” dije yo, “Pero son albóndigas salvadoreñas. No sé si saben bien juntas.”

Naji me observó hacer las albóndigas.

“Las hace diferentes que las albóndigas mexicanas. Yo pongo un huevo duro adentro de cada una,” dijo Naji.

“Qué rico,” dije, “Pero las albóndigas salvadoreñas no traen huevo adentro.”

“Bueno, de todos modos” dijo Naji a su manera amable pero terca, “Quiero hacer la salsa.”

“Está bien,” encogí mis hombros. “Vamos a comer albóndigas salvadoreñas con salsa mexicana, pues.”

Trabajamos juntos en la cocina, Naji y yo – una cosa difícil para unas mujeres.

“Te ayudo con las tortillas,” me dijo cuando terminé de hacer la masa.

“Okay,” dije, “gracias.”

“¿Dónde está la prensa?” me dijo.

“¿Qué es? No conozco esa palabra.”

Naji imitó el acto de presionar una tortilla plana en una prensa para tortillas.

“Oh! … No tengo,” dije, palmeando la masa entre mis manos.

“¿Entonces?”

“Así.” Me golpeó una tortilla gruesa en el comal.

“Para mi esto no es tortilla, es gordita.”

“En El Salvador, es tortilla,” dije.

Ahora era Naji que encogia sus hombros. Ella tomó un puñado de masa y comenzó a copiarme, deteniéndose de vez en cuando para preguntar si era correcto. Ella golpeó una tortilla gruesa en el comal, luego sonrió y negó con la cabeza.

“Guau, estoy aprendiendo hacer tortillas salvadoreñas.”

“Es aún más extraño,” dije, “estás aprendiendo hacer tortillas salvadoreñas de una gringa!”

A las nueve de la noche, todos finalmente se sentaron a cenar, todos alrededor de la mesa – Mando y Naji y sus dos hijos, Carlos y yo y nuestros dos hijos, una familia extraña pero feliz.

Barrigas llenas, platos raspados limpios después de porciones segundas y terceras, era el momento de decir “adiós”. Cuando se despidierón y cerramos la puerta, me di cuenta de que a pesar de que no me gustan las visitas de sorpresa, había sido una noche de diversión.

Ah, y si te lo estás preguntando, albóndigas salvadoreñas son deliciosas en salsa mexicana.

[ENGLISH TRANSLATION]

FISH, BEER AND UNEXPECTED GUESTS

It’s Sunday, almost dinnertime, and I still had not bathed. Carlos also had not bathed because we spent all day doing yard work. We were dirty and sweaty. I wore the ugliest and most stained clothes I own, my hair was a mess. We removed the clothes, Carlos and I, finally ready to shower when we heard a car stopping outside our house. Voices speak Spanish outside the door and then the doorbell sounds.

“Who is it?” I ask Carlos. We are not expecting visitors.

Carlos peeks out the window.

“Mando and Naji with their kids.”

Mando and Naji are our friends, a Mexican couple, but we aren’t so close that we can visit one another without invitation, or at least, without prior notice. (Not even my mother visits me without phoning first!) As a gringa, this custom is one part of Latin culture that I still do not like and I’m not used to.

Carlos puts his clothes back on and goes out to greet our unexpected guests, but not me! I got into the shower and started to get ready as quickly as possible. I put on clean clothes, but nothing super nice – just jeans and a T-shirt. I pulled back my wet hair and put on just a little makeup. “Good enough,” I said to my reflection in the mirror before leaving my room.

In the living room, Naji and Mando sat on the couch and when I greeted them (Mando with a handshake and Naji with a kiss and a hug), all I could think was, They look so nice! Both were dressed in fancy clothes and looked so elegant that I asked if they had just come from mass.

“No?” Mando said, puzzled. “Why?”

“Oh,” I said, “It’s that you both look so handsome.”

Mando blushed, but offered no reason for the fancy threads.

“They brought us fish and beer,” Carlos said, changing the subject. This visit is getting even stranger, I thought, but there it was in the kitchen, a bag full of bloody fish with scales, tails, heads and eyes. Nearby, a few bottles of Negra Modelo.

For a while, we sat and talked. I enjoyed playing with their cute baby with his little almond-shaped eyes and his toothless smile, but when dinner time came, they made no move to depart. On the contrary, Mando opened another beer and Naji took off her heels.

Anxiously, I realized they wanted to stay for dinner and I hadn’t even bought the groceries for the week. I went to the kitchen to take inventory, praying that there was enough food to make a nice dinner. I looked at the bag of fish again.

“Carlos,” I whispered, “They’re not expecting that I prepare the fish for dinner, are they?”

Thankfully, Carlos told me no – that the fish were nothing more than a gift.

In the end I found everything I needed to make Salvadoran meatballs in salsa with rice, fried yucca, curtido and tortillas. Naji insisted on helping me cook – specifically, she wanted to make the salsa for the meatballs.

“You can make the salsa,” I said, “But they’re Salvadoran meatballs. I don’t know if they’ll go well together.”

Naji watched me make the meatballs.

“You make them different than Mexican meatballs. I put a hard boiled egg in each one,” said Naji.

“Sounds good,” I said, “But Salvadoran meatballs don’t have an egg inside.”

“Well, anyway,” said Naji in her kind but stubborn way, “I want to make the salsa.”

“Okay,” I shrugged my shoulders. “We’ll eat Salvadoran meatballs with Mexican salsa, then.”

We worked together in the kitchen, Naji and I – a difficult thing for some women.

“I’ll help with the tortillas,” she said when I finished making the dough.

“Okay,” I said, “Thanks.”

“Where is the prensa?” she said.

“What’s that? I don’t know that word.”

Naji imitated the act of pressing a tortilla flat in a tortilla press.

“Oh … I don’t have one,” I said, patting the dough in my hands.

“So, what now?”

“Like this,” I smacked a thick tortilla on the griddle.

“To me that is not a tortilla, that’s called a gordita.”

“In El Salvador, it’s a tortilla,” I said.

Now it was Naji who shrugged her shoulders. She took a handful of dough and began to copy me, stopping occasionally to ask if it was right. She slapped a thick tortilla onto the griddle, then smiled and shook her head.

“Wow, I’m learning to make Salvadoran tortillas.”

“It’s even stranger than that,” I said, “You’re learning to make Salvadoran tortillas from a gringa!”

At nine in the evening, everyone finally sat down to dinner, all around the table – Mando and Naji and their two sons, Carlos and I and our two boys – a strange but happy family.

Bellies full, plates scraped clean after second and third helpings, it was time to say “goodbye.” When they left and we closed the door behind them, I realized that even though I don’t like surprise visits, it had been a fun night.

Oh, and if you’re wondering, Salvadoran meatballs are delicious with Mexican salsa.

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Posted on March 15, 2013, in Corazón, Culture, en español, Familia, food/drink, humor, Language, Latinidad, Spanish Friday. Bookmark the permalink. 6 Comments.

  1. That is funny! Both the cultural aspect of having people showing up unexpectedly and the “cooking lesson”. I love your “go with the flow” attitude :-)

  2. ¡Qué estrés me ha dado esta historia… yo que no se cocinar! Yo hubiese resuelto la situación llevándolos a comer un restaurante… Jajaja

    Y a propósito de tortillas y salsa mexicana, estoy muy contenta de participar hoy por primera vez del Spanish Friday con el primer artículo de Speaking Latino en español. Es sobre la novela mexicana “Como agua para chocolate.” Aquí el enlace: http://www.speakinglatino.com/como-agua-para-chocolate/

  3. jajaja… ¡qué chistoso y divertido! Me encanta que todos se divirtieron de esa visita inesperada. Me solté unas carcajadas mientras lo leía. :-)

    Hoy, una cena y un partido del baloncesto con mis padres: http://ihabloespanglish.blogspot.com/2013/03/un-festin.html

  4. Yo odio cuando la gente hace eso!! So much they can me staring in my face and I will not answer!! Needless to say i have been called a bitch a few times in life lol

  5. Pescado, Cerveza E Invitados Inesperados!

    Ponga E en lugar de Y cuando la siguiente palabra comienza con I.

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